Ahora que Carolina del Norte empieza la votación anticipada para las elecciones de mitad de legislatura, Education Justice Alliance quiere arrojar luz sobre la verdad que se esconde tras dos propuestas de modificación de la Constitución de nuestro estado. Estas enmiendas, que se votan en las urnas, cuentan con el apoyo de políticos que quieren facilitarles las cosas a sus amigos multimillonarios, y no a las familias trabajadoras que mantienen en marcha este estado.
En un momento en el que nuestro estado se niega a destinar los fondos necesarios para que nuestras escuelas públicas prosperen, se nos pide que consideremos recortar aún más el presupuesto de todos los servicios públicos, entre los que se incluyen las escuelas públicas, los servicios de emergencia, el agua potable y muchas otras cosas más.
Una de las enmiendas reduciría de forma permanente el tipo máximo del impuesto sobre la renta estatal, lo que dificultaría pedir a los ricos y a las grandes empresas que contribuyeran más en el futuro. La otra enmienda limitaría el aumento de los ingresos por el impuesto sobre bienes inmuebles local, lo que reduciría los recursos destinados a servicios públicos esenciales, como los colegios públicos.
La Alianza por la Justicia Educativa se opone rotundamente a estas dos enmiendas fiscales. Creemos que todas las familias y comunidades de nuestro estado deberían tener la oportunidad de prosperar, pero esa oportunidad se verá mermada o desaparecerá si se aprueban estas enmiendas.
Entendemos lo fácil que es leer las palabras «reducir el impuesto sobre la renta estatal» y «limitar el impuesto sobre bienes inmuebles» y pensar que es la solución para aliviar la situación económica, sobre todo cuando los precios y el acceso a las necesidades básicas están fuera del alcance de tantas familias. Pero esas palabras las eligieron a propósito los legisladores, que cuentan con que tomemos decisiones poco acertadas basadas en la situación actual, tan inflada.
No debemos dejarnos llevar por las palabras. Tenemos que tener muy claro, todos juntos, que las consecuencias a largo plazo de estas modificaciones fiscales no nos beneficiarán ni a nosotros ni a nuestros hijos.
Si nos unimos, podemos proteger nuestras escuelas públicas, hacer que las familias y las empresas más ricas paguen lo que deben y hacer que se escuchen todas nuestras voces.

